Intolerancia religiosa

Cuando José María Morelos y Pavón escribió el 14 de Septiembre de 1814 sus “Sentimientos de la Nación” estableció con toda claridad que: “La religión católica será la única sin tolerancia de otra” y condenó a la ilegalidad a cualquier otra expresión religiosa para los mexicanos que no fuera la católica.

Morelos, sacerdote de vocación, quería detener o evitar el ingreso a México el protestantismo de los Estados Unidos, nación que desde su génesis ha sido evangélica y por eso estableció esa definición que finalmente plasmó en la Constitución de Apatzingán.

México nació católico y sacudirse una sola práctica religiosa ha costado sangre y dolor de miles de cristianos evangélicos.

Fue hasta 1860 casi medio siglo después de los Sentimientos de la Nación cuando Benito Juárez expidió la Ley de Libertad de Cultos que ofrecía al pueblo mexicano la posibilidad de practicar su fe de la manera que mejor consideraran sin estar atados a una sola en particular.

En su origen constitucional podemos decir, entonces, que México tiene sembrada en sus instituciones la intolerancia religiosa. Intolerancia que con el paso del tiempo ha ido disminuyendo merced al discurso de respeto a los Derechos Humanos y el crecimiento del protestantismo, pero definitivamente no ha logrado superarse.

Una prueba de esta resistencia la encontramos en nuestra entidad.

En Oaxaca por lo menos existen 13 conflictos religiosos, de acuerdo a Joaquín Velásquez Ceballos, subsecretario Jurídico y de Asuntos Religiosos de la Secretaría General de Gobierno, muchos de los cuales llevan años sin resolverse por desinterés, en ocasiones y otras, la mayoría de las veces, por simpatía con la iglesia católica.

A pesar del avance de las distintas confesiones de fe que ya existían cuando se publicaron los Sentimientos de la Nación, como los Bautistas, Metodistas, Luteranos y Presbiterianos, México se mantuvo como una gran isla exclusiva para la iglesia romana.

Hoy con medios de comunicación más rápidos, con una legislación a favor de la diversidad como el propio artículo 24 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos y con organismos e instituciones defensoras de Derechos Humanos, todavía existen resistencias para permitir a las personas el ejercicio pleno de la libertad de culto.

A nivel nacional entidades como Chiapas, Hidalgo, Michoacán y Guerrero concentran el mayor número de casos de persecución religiosa que en pleno siglo XXI le otorgan a México un nada decoroso papel de oscurantismo y retroceso en cuanto a libertades y derechos humanos se refiere. Oaxaca se incluye en estos estados.