Convierte tu vida en un arte

SENDERO

El médico alemán Siegfried E. Baumbach, quien ha dedicado la mayor parte de su vida en nuestro país a la formación de terapeutas holísticos, dio una charla a un grupo de sanadores en Cuernavaca, Morelos, y habló precisamente de las posibilidades reales de alcanzar una salud plena a través de la práctica de disciplinas y conectándose con la esencia de nuestro ser y el cosmos.

Preguntó a los oyentes cómo se sentían en cada momento de su vida, si alguna vez se habían cuestionado  de dónde vienen y hacia dónde se dirigen, porque a  veces los seres humanos nos sentimos como hoja al  viento, que volamos de acuerdo con las corrientes, las tendencias,  las modas, a lo que dicen los demás, sin tomar el timón nosotros mismos.
¿Estás feliz, qué significa la felicidad  para ti y si la has transmitido a otros? ¿Tienes sueños, no solamente los que se pueden comprar con dinero, sino visiones creativas o prefieres esperar a que llegue el mejor día, pues  no entiendes muy bien el  misterio de la vida y las muchas posibilidades que ella ofrece para crecer y estar apto para servir a la vida humana y al universo?
El doctor Siegfried recomendó hacernos este tipo de preguntas, explorar las respuestas para que empiece en nosotros  un proceso de despertar, es decir, a entender mejor las cosas del universo y  de los seres humanos. Invitó a los terapeutas a dedicar tiempo a la práctica de la meditación, del yoga,  de la concentración y del silencio, entre otras disciplinas, para aprender a escuchar, a observar y así captar cada vez mejor  las necesidades del paciente e ir más allá de lo acumulado en el intelecto.
En su larga trayectoria como instructor y facilitador de terapeutas  — ha participado en los diplomados que ofrece desde la ciudad de Oaxaca  el Centro Internacional de Capacitación en Salud Holística, que dirige la doctora Lucía Cordero Ruiz –, por lo que conoce la capacidad de  los mexicanos para asimilar los conocimientos y la sabiduría de la medicina tradicional,  empleando sus facultades innatas, trabajando con la razón y la pasión, el corazón y la mente, simultáneamente, para obtener un mejor nivel de comprensión de la vida.
Pidió no ser oveja en un rebaño, sino asumir la responsabilidad de la propia vida, escuchando  el susurro del alma que sí sabe, pues es el conjunto de experiencias de todo el pasado y nos transmite las vibraciones para que las aprovechemos.
La vida no es más que un día en el colegio,  donde cada quien trae su plan de estudios y eso hay que entenderlo bien, investigar qué me toca hacer en mi existencia y desde luego hacerlo lo mejor posible. En estos tiempos parece que el sentido de la vida es tener más, que también es bueno, pero andamos  tras las cosas externas, superficiales, que son  solamente parte de la vida y nos olvidamos de lo más importante que es la interna. La felicidad es algo que  se puede cultivar internamente.
El  verdadero artista de la vida es un servidor de los demás, dijo el notable terapeuta alemán, al señalar que éste tiene las amplias posibilidades para realizar su creatividad, conectándose  con el fuego creativo del cosmos donde hay una constante renovación, expansión y  contracción, para presentar algo mejor en cada momento.
Necesitamos renovarnos continuamente, llegar incluso a los 90 o 95 años de edad en plenitud de la vida, entendiendo los ciclos de la vida y no asustarnos con la vejez ni con la muerte. La vida está en una constante evolución, creatividad y desarrollo y el ser humano es parte de todo este proceso, solo tiene que estar consciente de su misión y convertirla en hechos.
Aportar más salud es un acto creativo, como aportar comprensión donde hay confusión.