PLAN DN-III-E

El orgullo de la Sedena

Parte de Novedades

“… El Plan de Auxilio a la Población Civil en Casos de Desastre, denominado PLAN DN-III-E, es el Instrumento Operativo Militar que establece los lineamientos generales a los organismos del Ejercito y Fuerza Aérea Mexicanos, para realizar actividades de auxilio a la población civil afectada por cualquier tipo de desastre…”.

Desde el origen de la humanidad, hasta nuestros días, las fuerzas de la naturaleza en sus múltiples manifestaciones, han ocasionado grandes pérdidas de vidas humanas y bienes materiales; la sociedad en general, ha sido testigo de desastres por terremotos, inundaciones, incendios o explosiones, fenómenos que aun con la tecnología de primer nivel desarrollada en varios países del mundo, no ha sido posible evitar, alcanzándose apenas un aceptable margen de prevención y seguimiento.
Esta misma sociedad que en su afán de encontrar los mecanismos para minimizar los efectos de dichos fenómenos, ha implementado organismos de protección civil, La Secretaria de la Defensa Nacional (Sedena), en cumplimiento señalado en la Ley Orgánica del Ejército y Fuerza Aérea Mexicanos de auxiliar a la población civil en casos de desastre, y tomando como base las experiencias vividas durante las emergencias que se han manifestado en el país.
En esos momentos, lo único que prevalece es la desesperación, el pánico y el dolor, lo que puede ser contraproducente y  hasta peligroso. Pero con la aplicación del PLAN DN-III-E, que establece cada Región y Zonas militares, a través de sus unidades militares (Brigadas, Batallones y Regimientos) del Ejército y Fuerza Aérea Mexicanos, se puede tener un mayor control de la situación.
El objetivo del plan es aminorar o limitar los efectos de un desastre en una zona devastada, estableciendo medidas tendientes a capacitar y coordinar a las Fuerzas Armadas para intervenir en el auxilio a la población civil, en las áreas en que ocurra algún desastre o se prevea la posibilidad de ello.
El Plan DN-III fue creado ante la imperiosa necesidad de organizar y coordinar las tareas de las Fuerzas Armadas y demás dependencias que venían desempeñando en el auxilio de la población civil en caso de desastre. Fue en el año de 1966 cuando el desbordamiento del rio Pánuco provocó graves daños en Veracruz y Tamaulipas, por lo que el gobierno de la República giró instrucciones precisas para conformar un instrumento capaz de coordinar los medios nacionales para auxiliar a la población civil en caso desastre y garantizar la oportuna asistencia a poblaciones afectadas, minimizando los efectos negativos de tales contingencias.
La primera fase es la de auxilio, y consiste en instrumentar las acciones destinadas primordialmente a salvaguardar la vida de las personas, sus bienes y la planta productiva y a preservar los servicios públicos y el medio ambiente.
La segunda fase es de la prevención, la cual permite a las tropas preparación para reaccionar  en forma oportuna y tomar acciones dirigidas a controlar el riesgo, evitar o mitigar el impacto destructivo de los desastres sobre la vida y bienes de la población.
Y la tercera fase es de recuperación, mediante la cual se reorientar a la reconstrucción y mejoramiento del sistema afectado (población y entorno), así como, a la reducción del riesgo de ocurrencia y la magnitud de los desastres futuros.
Los protocolos para atender una emergencia como la que actualmente se vive en cinco estados del país, (Ciudad de México, Morelos, Puebla, Oaxaca y Chiapas), son aprobados por el presidente y el Consejo de Seguridad Nacional, en donde participan todas las dependencias gubernamentales.
Aunque el mayor peso en las decisiones recae en la Secretaría de la Defensa y Marina, también participan la Procuraduría General de la República, el Cisen y la Comisión Nacional de Seguridad.
Por primera vez la emergencia se enfrenta a través del Plan MX, que alinea el Plan Marina, el Plan DN-III-E, el Plan de Apoyo a la Población Civil de la Policía Federal, así como los planes de respuesta de dependencias y entidades de la administración pública, como Pemex, Comisión Federal de Electricidad y Conagua.
Dentro del Plan MX, las Secretarías de Marina y Defensa Nacional, coordinan las labores de rescate y remoción de escombros y remiten al presidente de la república, los reportes de muertos, heridos, desplazados, refugios instalados, edificios colapsados y personal militar desplazados a las zonas afectadas.
A partir de esos diagnósticos, es el Ejecutivo quien toma la decisión de suspender la búsqueda de personas con vida, y aunque organismos internacionales hablan de 72 horas decisivas para encontrar vida bajo las ruinas, Naciones Unidas cancela las misiones de búsqueda entre cinco y siete días después de ocurrido el desastre y luego de dos días sin encontrar sobrevivientes.
La Sedena, a petición de las autoridades civiles, apoya principalmente en la rehabilitación de los caminos y recuperación de los servicios básicos de salud, luz y agua.
Mientras que la Marina, a través del Plan Marina, implementa acciones de protección civil apropiadas para la prevención, auxilio y recuperación de la población ante la eventualidad de una emergencia o desastre.
La operatividad, pasa por el jefe del estado mayor, quien debe mantener informado al alto mando de los pormenores de la situación del área de operaciones, así como establecer un consejo de crisis con personal de las distintas secciones en la sala de comando y designar un representante para las reuniones del consejo nacional de protección civil.
Como estructura antidesastre, el Plan MX es un trabajo de logística y coordinación interinstitucional destinado a articular cada elemento y es una herramienta que se usa por primera vez en la historia de nuestro país, la respuesta de todas las instancias del gobierno de la República ante una emergencia.
Es tan importante este Plan MX, que en cualquier parte de la república se activa para apoyar a toda la población. Así lo constato mi compañera  de Nss Mayra Martinez en su crónica:

No gritaron Viva México, hicieron que México viviera; la labor del Ejército en Oaxaca

Santa María Xadani, Oax. Lejos de un campo militar, fuera de la rutina de adiestramiento y la formalidad, permanece atento el capitán Arrieta junto con 20 elementos de las fuerzas castrenses, con el único objetivo de ayudar a sus hermanos en desgracia por el terremoto ocurrido el pasado 7 de septiembre.
Él y su equipo son parte del Ejército Mexicano y fueron desplegados desde la contingencia que dejó en el Istmo de Tehuantepec el terremoto del pasado 7 de septiembre que dejó más de 72 muertos y miles de viviendas afectadas.
En este mes de septiembre ellos no gritaron “Viva México”, hicieron que México viviera; son los héroes anónimos, quienes prefieren no dar entrevistas, tampoco que la gente en la calle les agradezca  porque  la labor la consideran como parte de su trabajo.
A veces mal encarados y rudos, su táctica para mostrarse ante la sociedad. Pero en esta contingencia su sensibilidad y lado humano lo dejaron a la vista con cada gesto, con un abrazo a los adultos mayores y a los niños a quienes les extendieron un dulce.
Los elementos del Ejército, Fuerza Aérea y Marina operan  antes, durante y después de alguna contingencia. En el Istmo de Tehuantepec la labor ha sido titánica, sin descanso y durante el desastre hasta por las 24 horas admiten.
El comandante de la Octava Región Militar, Alfonso Duarte Mújica, dio a conocer que en Oaxaca se han desplegado alrededor de dos mil elementos, 15 helicópteros de la Marina llegan a trasladar hasta 1.5 toneladas de víveres y realizan de cuatro a seis vuelos diarios.
El capitán Segundo Intendente Ricardo Francisco Arrieta Reyna, señaló que en la comunidad de Xadani se prepara para la hora del  desayuno o una comida hasta 65 kilos de frijol, 30 kilos de arroz y 400 litros de bebida para más de dos mil personas damnificadas.
Al menos tres cocinas comunitarias se instalaron por las fuerzas militares en el municipio de Santo Domingo Tehuantepec, Juchitán y Xadani en estos espacios ofrecen un alimento y la gente les agradece, también les reconoce.
La capitán de Corbeta Liliana Téllez Cárdenas, en la dirección de Sanidad Naval, comenta la labor que se hace como parte del Plan Marina, en el área de salud mental se lleva a cabo la intervención en la población de  adultos y niños en crisis para evitar que este episodio les marque para toda la vida.

Así que, el Ejército Mexicano no solamente resguarda la soberanía nacional y vela por la aplicación de leyes, sino también tiene un lado humano altamente social, que hoy más que nunca, en momentos de tragedia como los que vive México, se valoran.