El feminicidio anunciado de Emma Gabriela

La sociedad en lugar de ser empática se vuelve juez. Ligia Canto

LA COLUMNA ROTA

Hablar con Ligia Teresita Canto Lugo, me hace ver a una mujer gritar en medio del desierto, ahí donde nadie escucha. Fue en 2007 que la violencia contra Ema Gabriela Molina Canto, su hija, se hizo descarada. Gaby como le decía cariñosamente Ligia, padeció durante más de diez años violencia económica, psicológica, física.  Fue acusada de seis delitos fabricados, sobajada y detenida por las instrucciones de su esposo Martín Alberto Medina Sonda, quien tajante en algún momento le hizo saber a Gaby que el matrimonio y su divorcio se daría cuando él lo determinara.

Nombres son muchos, complicidades en todos los niveles de gobierno. Mujeres, hombres fueron notificados de lo que sucedía con Emma y su madre Ligia. Nadie hizo nada.

El 25 de mayo de 2012, Emma fue interceptada en la ciudad de Mérida, encañonada con una pistola por el esposo y él mismo, en calidad de prófugo, sustrajo a los pequeños, de quienes no se supo por dos años su destino. Tratada como delincuente de alta peligrosidad, Emma Gabriela fue trasladada a la cárcel de Villahermosa donde estuvo recluida cuatro meses, acusada por delitos fabricados. Al salir libre, continuó un camino penoso, acompañada de su madre y, con las fotografías de los niños en sus manos, exigió a las autoridades y a la sociedad que le ayudarán a encontrar a sus pequeños. Durante más de dos años Ema Gabriela, luchó para rescatar a sus hijos.

En ese periodo nuevamente es acusada Gaby ahora de otro delito, situación que la obligó a arraigarse durante más de año y medio, en un lugar donde las garras de Medina Sonda no la alcanzaran, la cara para exigir justicia la daba Ligia para cuidar a Emma, y, al mismo tiempo recuperar a sus nietos.

La violencia de Mario Alberto no solo estaba dirigida a Gaby El 4 de agosto de 2014, Ligia Canto se presentó en la Fiscalía General del Estado de Yucatán a rendir su declaración en el caso de la desaparición de sus nietos. En el transcurso de camino a su casa, agentes de la Procuraduría General de la República provenientes de Guadalajara le cerraron el paso a la camioneta donde viajaba Ligia Canto para detenerla, argumentando que tenían una orden de aprehensión expedida por el Juzgado Octavo de Distrito de Guadalajara, Jalisco.  El atropello repercutió gravemente en la salud de Ligia, quien de inmediato se sintió mal, debido a sus padecimientos de diabetes y problemas cardiacos. Su abogado solicitó la atención médica inmediata y su traslado al hospital, pero la petición fue negada. ​ Abandonó las instalaciones de la PGR Yucatán en una ambulancia y fue trasladada a Campeche, más tarde fue trasladada al aeropuerto de la Ciudad de México para enviarla a Guadalajara, donde ingresaría al penal federal de Puente Grande, Jalisco.

El 12 de agosto de ese mismo año Ligia fue liberada debido a la presión social que hubo en aquel momento. Ligia fue acusada del delito de violación a la Ley de Instituciones de Crédito por clonación de tarjetas de crédito, (sic), delito que es considerado como grave en el en el Código Penal Federal y por ello no tuvo derecho de obtener su libertad bajo fianza.

Emma Gabriela Molina Canto nació el 22 de junio de 1974, era la mayor de cinco hermanos, Ligia la recuerda desde bebé muy independiente, desde preescolar sabía hacer saber lo que no le gustaba. Emma estudió becada siempre. Se recibió como Licenciada en Administración de Empresas. Cuando Emma Gabriela se casó con Medina Sonda, ningún temor había en Ligia.

Ligia me detalla durante mi visita a Mérida, cómo durante esos más de 10 años se acercó a infinidad de Organismos Civiles, autoridades municipales, estatales y federales. “En múltiples ocasiones declare que nos seguían, que nos acosaba la familia del individuo, y solo me dijeron que llamará a la policía cuando viera algo raro”

El 21 de diciembre de 2012, durante la visita de Enrique Peña Nieto a Yucatán, Ligia Canto, Gaby, y un grupo de activistas yucatecas exigieron en aquel momento, ayuda para recuperar a los niños.  “El presidente prometió que se atendería el asunto. Poco tiempo después, “me enviaron una carta de la oficina de la Presidencia de la República donde nos comunicaban que nuestra solicitud había sido turnada al Instituto Nacional de la Mujeres para que fuera atendido a la brevedad”

Desde el 2014 se pidió apoyo para protección de Gaby y sus hijos, pues sus vidas corrían peligro, siempre fue denegada.

A pesar de la gravedad del problema, el Secretario General de Gobierno de Yucatán,  Roberto Rodríguez Asaf, aseguró de manera cínica, que en ningún momento la hoy extinta pidió protección, versión que fue apoyada por el titular de la FGE, Ariel Aldecua Kuk, quien para librarse del señalamiento declaró a medios locales en aquel momento que por tal motivo no se les brindó tan apoyo.

La Comisión de Derechos Humanos (CDH) refutó a ambos funcionarios estatales al establecer que el 31 de octubre del 2014 se emitió la recomendación 54/2014, en la cual se evidenciaron las violaciones a los derechos de la joven mujer, de su madre y de sus hijos, por lo que recomendó dar protección, seguridad jurídica, acceso a la justicia, trato digno y el derecho a las mujeres de vivir una vida libre de violencia, lo cual nunca se cumplió. En octubre de 2014 Gaby recupera a sus tres hijos.

La historia de Emma Gabriela fue aniquilada el 27 de marzo de 2017, finalmente Medina Sonda cumplió su cometido para ejecutarla, ya que se encontraba preso por fraude, contrató a Omar Miguel López Tobilla y Jonathán Mézquita Avalos, de 19 y 22 años, a quienes les pagó sesenta mil pesos para asesinar a Gaby, La joven madre fue apuñalada frente a sus hijos, fuera de su casa. Las autoridades de inmediato quisieron aparentar que había sido por un asalto, sin embargo, se comprobó que Gaby, fue mandada asesinar por Medina Sonda el padre de sus hijos. Omar y Jonathán fueron sentenciados a 46 y 43 años. Medina Sonda se encuentra preso en un penal de Tabasco, donde cumple una pena de 12 años y 6 meses por lavado de dinero del erario de esa entidad, en abril de 2017 Martín Alberto fue vinculado a proceso por el feminicidio de su ex esposa Emma Gabriela Molina Canto.

 

“Todo ha sido más difícil desde que me asesinaron a mi niña, yo estaba en el congreso exigiendo la alerta de género en la entidad cuando me arrebataron a mi Gaby”.

La lucha por la justicia no cede en esta mujer, “Luego del feminicidio de mi hija todo mundo se pronunció, se indignaron, ya hay una sentencia a los autores materiales, hay una reparación del daño a la cual los tres hijos de Gaby tienen derecho, que hasta el momento no me ha sido entregada”.  Ligia es la tutora de los niños. “He sido amenazada de muerte. Y todos y todas aquellas que se pronunciaron me han dejado sola”

¿Tienes miedo Ligia? Le preguntó

Tajante me dice que no, que le asusta dejar en el desamparo a sus nietos, el miedo que tiene es no darles a estos pequeños lo que necesitan, “Ya no puedo regresarles a su mamá”, “luego de que asesinaron a Gaby, a mí me mandaron el mensaje claro de que seguía yo”, “Las autoridades me dan protección después de que asesinan a mi hija, cuando pedimos infinidad de veces que evitaran que la asesinaran, tengo claro que  somos un peligro para Medina Sonda y su familia, porque ese asesinó nunca ha actuado solo”

Escuchar y abrazar a Ligia me hace exigir desde este espacio protección real para ella y su familia, el dolor es demasiado, pero su lucha como activista y madre, no para, ni se detendrá.  Las autoridades estatales, y federales están obligadas portando el título que les confiere asumen el “compromiso” de proteger a sus gobernados, están obligadas a prevenir situaciones en las que se encuentran en riesgo.

El feminicidio de Gaby se registró en medio de una madeja solapada en una red macabra que alcanza todos los niveles, ante esto reflexiono, ¿Volverán a fallar?, y permitirán un segundo feminicidio anunciado, planeado, abrazado de toda la impunidad que esté país mostró ante los gritos desgarrados de Gaby y Ligia, cuando pudieron evitar que tres menores formaran parte de la lista invisible de huérfanos del feminicidio que para muchos gobernantes representan nada, evitarán que ahora sea su abuela la que les sea arrebatada?. Como sociedad no lo podemos permitir.

julio 2018

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@FridaGuerrera

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