'Élite' y el adiós a la inocencia adolescente

Quítense de la cabeza que “Élite” es como Rebelde. Esta serie española demuestra que los “chavos” de hoy no son como los pintan.

Este viernes se estrenó Élite, la segunda serie española hecha en exclusiva para Netflix.

El nuevo drama de la plataforma narra la vida de unos jóvenes ricos que estudian en una prestigiosa escuela de España, Las Encinas. A esta “sociedad” se incorporan otras tres personas que son becarios y que pondrán de cabeza a todos y alterarán el orden social.

Los protagonistas son Guzmán (Miguel Bernardeau) y Lu (Danna Paola), una pareja “moderna”. Ella controladora, calcuradora, villana, celosa y empoderada. ¿Él? Un “chaval” que le preocupa su hermana, Marina (María Pedraza), sus amigos, el qué dirán y metiche.

Aunque ellos dos son los protagonistas, es Marina quien se lleva la serie y se vuelve el eje de la trama, todo porque la joven es asesinada y nadie sabe por qué.

El fin de la inocencia

Si algo ha quedado claro con las series juveniles de Netflix es que a los adolescentes se les trata y habla con su realidad. Como bien dijeron Danna Paola y Miguel durante la presentación de la serie en México, “los adolescentes no son tontos”, y Élite es la prueba de ello.

Élite es todo menos amor -claro, lo hay-, pero aquí los problemas nacionales y mundiales se hacen presentes; drogas, alcohol, la aceptación a uno mismo, el despertar y experimentación sexual, enfermedades de transmisión sexual, VIH-Sida en específico, los choques culturales y sociales, y por primera vez se habla de la islamofobia (al menos en una serie de esta naturaleza).

En España y en Europa en general, la islamofobia es un problema que está creciendo en la sociedad, y en Élite se muestran ambas caras de la moneda. Por una parte, como una mujer es capaz de hacer sentir mal a otra por el uso del hijab y obligarla a no llevarla a la escuela, así como los clichés y estereotipos de la cultura.

Por otro lado, cómo vive una mujer musulmana de clase media, en un mundo donde se juzga por la apariencia y el miedo a lo “desconocido”.

La producción de Ramón Salazar (La enfermedad del domingo, Tres metros sobre el cielo) y Dani de la Orden (El mejor verano de mi vida, El pregón) es para verse “en una sentada”, de corrido, sin detenerte; de hecho, Élite es adictiva, cuando crees que ya lo viste todo, sucede algo que te hace decir “uno más y me duermo”, pero ¿qué crees? Esto no pasa.

Con esta nueva serie comprobamos que somos adictos a los dramas españoles.

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