La corrupción endémica en el país y la visión equivocada de los candidatos

500 pesos bills handshake with grey background.

Para Mauricio Merino, la corrupción es la consecuencia de un sistema de captura de puestos, decisiones y presupuestos.
Por José Beltrán

Cada semana nos enteramos de un nuevo escándalo de corrupción en el país. No es gratuito que México ocupó el lugar 135 de 180 países evaluados en el Índice de Percepción de la Corrupción 2017 de Transparencia Internacional y que la corrupción es el segundo problema que más preocupa a los mexicanos después de la inseguridad y la delincuencia, según datos del INEGI.

Tan solo esta semana, hubo más de un escándalo de corrupción a gran escala. Mexicanos Contra la Corrupción y la Impunidad reveló en su informe Dinero Bajo la Mesa: financiamiento y gasto ilegal de campañas políticas en México que por cada peso que reportan los partidos políticos gastan hasta 15 pesos que no se saben de dónde vienen y por lo tanto no se fiscalizan. Esos multimillonarios recursos privados terminan siendo utilizados para movilizar votantes, inhibir o amenazar a los electores de partidos contrarios y pagar a representantes de casilla y operadores que cuidan sus intereses.

Financiamiento ilegal de partidos, como en el caso de Veracruz. Entre 2011 y 2016, el Sistema Estatal para el Desarrollo Integral de la Familia (DIF) en Veracruz —que de manera honoraria presidía Karime Macías, esposa del exgobernador Javier Duarte— entregó más de 415 millones de pesos (mdp) en contratos con 33 empresas fantasma.

El gobierno de Javier Duarte –hoy detenido en el Reclusorio Norte– también desvió 643 millones de pesos a través de una red de 400 empresas fantasma, conformada por la empresa Logística Estratégica ASISMEX, una empresa que financió ilegalmente con 15 millones de pesos la campaña presidencial del PRI en 2012, según una reciente investigación de Animal Político y Mexicanos Contra la Corrupción y la Impunidad.

Por si los escándalos de corrupción no eran suficientes, el viernes el sitio Aristegui Noticias publicó una carta de la directora general de la Auditoría Forense, Muna Dora Buchahin, en la que denunció que fue separada del cargo por “instrucción superior”, en un momento en que investigaba los convenios de la Secretaría de Desarrollo Agrario, Territorial y Urbano (SEDATU) con instituciones públicas de educación superior en los que habrían desvíos por 275.2 millones de pesos.

Por su parte, la Auditoría Superior de la Federación (ASF) aseguró en una carta dirigida al sitio de noticias que que era “falso” que Buchahin fue separada del cargo “por los resultados de las auditorías que realizó durante su estancia en la institución”, sino que había un “conflicto de interés” por haber contratado a una organización –Asociación de Examinadores de Fraude Certtificados–, de la cual es presidenta, para ofrecer capacitación.

Para algunos especialistas, no fue una separación más de algún funcionario, sino que implicaba a quien fue clave en las investigaciones de la Estafa Maestra, una investigación que reveló que el gobierno federal desvío recursos a través de 11 dependencias por un total de 7 mil 670 millones de pesos.

En este contexto de desvío de recursos, corrupción e impunidad, los candidatos que aspiran a la presidencia tendrían una oportunidad invaluable para posicionar estos temas en su agenda, pero ha sido insuficiente, al menos en lo que a diagnósticos del problema se refiere.

¿Cómo entienden la corrupción los candidatos?

Para el académico del CIDE, Mauricio Merino, “mientras se siga creyendo que la corrupción es causa de otros males y no consecuencias de problemas previos que hasta ahora no se han resuelto, permanecerá la incapacidad de estos ajustes normativos institucionales para afrontarla”. Es justo este enfoque el que no se ve en las propuestas de los tres principales candidatos presidenciales para combatir la corrupción.

El miércoles 30 de mayo, durante la presentación del ensayo Opacidad y corrupción: las huellas de la captura, Merino habló de la necesidad de vencer las dos concepciones para combatir la corrupción que en su opinión están medrando en las campañas: la individualista y la burocrática.

Ante los representantes de las campañas que ocuparon el lugar de Tatiana Clouthier de la coalición Juntos Haremos Historia, de Aurelio Nuño de Todos Por México, y de Dante Delgado de Movimiento Ciudadano, quien sí atendió la invitación, Merino explicó que la concepción individualista –que ha esbozado el candidato puntero Andrés Manuel Lopez Obrador– se basa en los valores de los individuos y su buena conducta, una visión que seduce pero que es incapaz de atajar la corrupción desde sus causas.

“No tengo nada con la idea de la ejemplaridad, quédate tranquilo Chuy. No es un asunto solo de valores morales, de funcionarios ejemplares, es un problema sistémico, estructural, que está en la raíz en la forma en que opera la administración pública de este país en su conjunto”, dijo Merino al representante de Juntos Haremos Historia, Jesús Cantú.

Mauricio Merino, Francisco Javier Acuña, presidente del INAI, Mariana Benítez y Dante Delgado, durante la presentación del ensayo “Opacidad y Corrupción: las huellas de la captura”, en Ciudad de México, el 30 de mayo de 2018.

El frase que ha repetido López Obrador en esta campaña es que si el presidente es honesto, los demás lo serán. Una visión que es insuficiente, según el especialista en transparencia y rendición de cuentas.

La otra visión, la burocrática, “pretende cambiar las conductas a partir de sus consecuencias administrativas, es una visión sustentada en los efectos y en los hechos consumados que abandona deliberadamente la definición causal del problema”, explicó Merino ante Mariana Benítez, la representante del PRI en la presentación del ensayo realizado en el Instituto Nacional de Acceso a la Información (INAI).

Aunque Dante Delgado habló a título personal, y no a nombre de la coalición de Por México al Frente (PAN, PRD, Movimiento Ciudadano), Merino también dirigió un mensaje a la campaña de Ricardo Anaya y su propuesta de una “Comisión de la verdad contra la corrupción”.

“Una concepción absurda creer que los mexicanos somos incapaces de resolver nuestros problemas y que debemos ir a buscar Washington la construcción de consejos, comités o expertos extranjeros”, dijo Mauricio Merino.

Ante los representantes de los partidos, Merino alertó de las consecuencias de no consolidar el Sistema Nacional Anticorrupción y el Sistema de Transparencia. “El dolor es parejo cuando se vulneran derechos, cuando se generan trampas, cuando se produce violencia; no reconoce siglas partidarias”, dijo Merino ante los representantes de los partidos.

Para Merino, el costo de la captura de los puestos, los presupuestos y las decisiones en las instituciones es muy alto. “No podemos simular realidades que no existen. Tenemos que usar las palabras para decir la verdad y a veces la verdad tiene costos políticos pero si renunciamos nunca vamos a poder creer en el entorno de un país honesto. Si no tenemos un país honesto, mucho menos lo vamos a tener igualitario”, sentenció.

“Si la corrupción no es vista como la consecuencia de un sistema de captura –de puestos, decisiones y presupuestos– sino como un problema de individuos que contradicen valores o quebrantan las reglas, resulta imposible modificar sus causas originales, crear pesos y contrapesos, imprimir inteligencia institucional y comprender que siempre sucede en redes y no de manera aislada”, explica Mauricio Merino en Opacidad y corrupción: las huellas de la captura.

Los recientes escándalos de corrupción y mal uso de los recursos públicos en Veracruz le dan la razón.

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